A nuestro alcance

Cuando Aristóteles anunció alrededor del 350 A.C.  su famoso postulado: „la felicidad es orden en el alma“ Probablemente se benefició de su maestro Platón, quien a su vez fue discípulo de Sócrates. Estos filósofos de la antigüedad nos han demostrado cómo realizarnos – no es mucho lo que hemos aprendido de ellos.

La claridad
Si el orden interno en el alma está intacto, podemos definirnos con más facilidad. Así logramos identificar con precisión y facilidad  lo que es bueno o malo, sano o enfermo para nosotros. Ahora me culparán de una cierta superficialidad dicotomica,  reduciendo el mundo del alma en tal punto de vista en blanco y negro. ¿Donde se han quedado los tonos grises, los matices diferenciados de nuestra complejidad humana? ¿Estamos hablando aquí de la felicidad?

Disturbios
No sólo se puede experimentar felicidad en una vida humana. El hombre es un ser complejo. La sexualidad y el afán de notoriedad personal nos ponen sobre grandes problemas para establecer  una estructura social justa y feliz. Existen victimarios y víctimas, pobres y ricos, ganadores y perdedores. ¿Otra vez el punto de vista en blanco y negro? ¿Qué pasa con todos los grados intermediarios, las leves escalas de grises?

Escala de grises
Los tonos grises nos permiten de evitar el orden en nuestras almas. Seguramente son el mejor invento del hombre para evadir la responsabilidad de la propia realidad. Estos tonos grises son los que hacen nuestra vida tan complicada y que han hecho a nuestro mundo a lo que es – un complejo insondable y un pantano, que nos abruma en aspecto racional y emocional. Este desorden nos enajena de nuestros valores fundamentales. Nuestro sistema de referencia falla para saber lo que es correcto, importante y bueno para mí, porque nos hemos alejado mil millones de kilómetros de nuestros valores fundamentales.

Las consecuencias
Nos hemos desarrollados a seres amorfos. Nos movemos completamente despistados en el gris de la ciénaga, con sensaciones de entumecimiento, impotencia e insignificancia. Hemos perdido la orientación, porque no sabemos lo que debemos hacer para sentir felicidad. Incluso si no queremos admitirlo, nos hemos transformado en las criaturas más dependientes y vulnerables de la tierra. Entre nosotros florece la estructura narcisista y la personalidad de Jesús. Ambos trastornos son arraigados profundamente en el déficit de la autoestima y entretanto tan a menudo, que se percibe como una cosa normal.

A nuestro alcance
Sociólogos perdónenme, no los necesitamos. Lo que sí necesitamos, es la reflexión sobre las necesidades básicas del individuo. Debemos asegurarnos de fortalecer la autoestima de cada uno: „orden en el alma“. Si cada uno de nosotros puede definir claramente por sí mismo lo que es correcto, importante y bueno para él, tenemos una gran oportunidad para ser felices. Probablemente al principio nos vamos a diezmar el uno al otro, si no descubrimos una de nuestras propiedades más valiosas – el amor.

Un ejemplo
Si podría alcanzar miles de millones de compatriotas, les pediría que ahora  pongan un ejemplo propio: „que haría, si yo estuviera en consonancia conmigo“. Aquí un ejemplo…
Le debo mucho a él. Me ha ayudado en el pasado y no sé donde estaría hoy sin esta ayuda. Considero algo como un sentido de gratitud, que se manifiesta junto con algo parecido a „le debo mucho“ allí. También siento, que esta obligación me acompaña claramente toda mi vida. Este mezclado de sentimiento de gratitud y culpa me abruma mucho.  Me confundo, porque mi gratitud es disturbada por mi remordimiento. Personas solicitan algo de mí, lo que realmente no quiero y sin embargo lo hago, porque me siento culpable. Jefes, padres, amigos, pareja – cualquier persona que me piden algo, generan este sentimiento desagradable. Soy un tipo dependiente. Todo se mezcla en mi alma y ya no exactamente puedo distinguir si yo actúo de convicción, por amor o por el sentimiento de culpa. Necesito tiempo y espacio para encontrarme.  Quisiera saber como poder delimitarme, como lograr claridad para poder protegerme a mi mismo. Quiero ser agradecido, quiero amar y regalar de todo corazón. Pero no quiero seguir siendo usado y abusado…

Conclusión
¿Un mal ejemplo? Más bien no, porque creo que más del 60% de las personas se ven afectadas por mala conciencia; una de las más populares herramientas de socialización en nuestra sociedad moderna. „la felicidad es orden en el alma“. Si entiendo el asocio de las demandas colocadas a mi persona con la producida afiliación, al menos tengo la oportunidad de poder alinear mi comportamiento en el futuro. Esto no es fácil y no demasiado cómodo. Cuesta mucha energía y cambia definitivamente la vida con alta seguridad. Pero también es la gran oportunidad  para acercarse un poco mas a la felicidad. Allí nos espera, a nuestro alcance. ¿Qué estas esperando? Coge la felicidad!

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